Breve historia del Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales (CLAEM)

Emilia Bahamonde
marzo, 2019

Una de las principales cunas de experimentación musical en el cono sur se constituyó entre 1961 y 1962 por el Centro Latinoamericano de Altos Estudio Musicales (CLAEM) que formaba parte del Instituto Torcuato Di Tella en Buenos Aires. El compositor argentino Alberto Ginastera fundó el Centro en 1962 y lo dirigió hasta su cierre a principios de los años 70. Más de 50 compositores provenientes de distintos países latinoamericanos pasaron por este centro, entre ellos figuraban Jorge Antunes (Brazil), Blas Emilio Atehortúa (Colombia), Cesar Bolaños (Peru), Gabriel Brnčić (Chile), Mariano Etkin (Argentina), Eduardo Kusnir (Argentina), Mesías Maiguashca (Ecuador), Antonio Mastrogiovanni (Uruguay), Alcides Lanza (Argentina), Marlos Nobre (Brazil), Jacqueline Nova (Colombia), Joaquín Orellana (Guatemala), Graciela Paraskevaídis (Argentina), Jorge Sarmientos (Guatemala), Édgar Valcárcel (Peru) y Alberto Villalpando (Bolivia). En estas instalaciones también se gestaron algunos de los primeros festivales de música experimental latinoamericanos.

Fueron varios los estilos musicales de vanguardia explorados en el CLAEM, entre ellos politonalidad, aleatorismo, microtonalismo y géneros relacionados. La tendencia era traspasar los límites de la música clásica contemporánea, algo que usualmente denominaban como Música Experimental. La música electrónica también entraba dentro de esta categoría al incluir trabajos con manipulación y procesamiento de sonidos generados electrónicamente, así como conciertos de música asistida por ordenador o con instrumentos eléctricos. El CLAEM se destacaba en la región por tener uno de los estudios de música electroacústica mejor equipados, conocido como el Laboratorio de Música Experimental, el cual funcionó desde 1963. Uno de los aportes más curiosos fue el del convertidor gráfico analógico denominado “Catalina”, inventado por el ingeniero Fernando von Reichenbach, quien sería director del laboratorio durante algunos años. Este dispositivo tenía la capacidad de transformar determinados gráficos en sonidos.

El CLAEM colaboró con el Centro de Artes Visuales y el Centro de Experimentación Audiovisual en algunas propuestas interdisciplinares de tendencia avant-garde que incluían arte pop, happenings, neofiguración e incluso arte para el consumo de masas (Herrera, 2016). En estas instalaciones se organizaba anualmente el Festival de Música Contemporánea y además se gestaban presentaciones con obras de alumnos destacados, sobretodo de aquellos que gozaban de las becas bianuales que se otorgaban a jóvenes de toda Latinoamérica (Burucúa, 2014).

Puesto que en ocasiones los compositores no podían pagar a los músicos para que interpretasen sus composiciones, algunos profesores y alumnos se organizaron para actuar como intérpretes, creando en 1969 el Grupo de Experimentación Musical. Este grupo se especializaba en realizar improvisaciones en vivo, algo que motivó a algunos críticos musicales a cuestionar las habilidades de los compositores como ejecutantes. Incluso los compositores se veían limitados en sus habilidades al realizar los performances. Y es que la tradición musical velaba por el virtuosismo de los ejecutantes. Con el tiempo la capacidad de improvisar en vivo y de realizar una ejecución de tinte avant-garde se convirtió en algo más importante que la técnica y la composición espontánea reemplazó al virtuosismo (Herrera, 2018).

Algunas de las figuras de la música contemporánea que destacaron como profesores en Centro fueron Luigi Nono, Yannis Xenakis, Bruno Maderna, Olivier Messiaen, Luigi Dallapiccola, Gilbert Chase y Gilbert Amy. La influencia de los músicos extranjeros más las nuevas ideas traídas por los músicos que estudiaron en el exterior incrementaron la tendencia hacia una música con estética europea. Al respecto José Emilio Burucúa nos comenta:

“La situación económica floreciente trajo aparejada la existencia de teatros y organizaciones que sustentaban dichas actividades y atraían un público considerable. Las ciudades del interior del país también tuvieron sus organizaciones de conciertos” (Burucúa, 2014: 193).

A inicios de la década de los setenta la dictadura militar redujo los fondos económicos hacia proyectos culturales debido a que pensaban que podrían ser cuna de rebeliones, argumentando que la razón en realidad era la crisis económica. Lamentablemente esto condujo al cierre de actividades del CLAEM a finales de 1971. El aporte realizado por el CLAEM como parte del Instituto Di Tella fue trascendental para el desarrollo de la música académica latinoamericana del siglo XX. Hasta el día de hoy se han realizado varios tributos y festivales en homenaje a la labor realizada en sus instalaciones como por ejemplo el festival internacional La música en el Di Tella – resonancias de la modernidad y la parodia creada por Les Luthiers con el personaje Johann Sebastian Mastropiero, quien habría fundado el Centro de Altos Estudios Musicales “Manuela”.


Bibliografía

Burucúa, J. E. (2014). Historia Argentina. Arte, sociedad y política. Buenos Aires: Penguin Random House Grupo Editorial Argentina.

Herrera, E. (2016). Di Tella Institute. Routledge Encyclopedia of Modernism   Routledge. Recuperado el 24 de febrero de 2019 de: https://rucore.libraries.rutgers.edu/rutgers-lib/50605/PDF/1/play/

Herrera, E. (2018). “Experimentation and Legitimacy at CLAEM” en Alonso-Minutti, A.R., Herrera, E., & Madrid, A.L. Experimentalisms in Practice: Music Perspectives from Latin America. Nueva York: Oxford University Press.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s