Resonar a través del otro

Sergio Ruiz Trejo

Texto Sergio Imagen
Piano strings, Imagen tomada de aquí

 

Pitágoras creía que todo lo existente en el cosmos era susceptible de moverse, de sonar y de volver a sonar al entrar en sintonía con otros cuerpos también en movimiento. Bajo esa premisa desarrolló la Armonía de las Esferas, un tratado en el cual establecía que los astros, al moverse, tenían que emitir cierto sonido continuo. El cosmos, al estar fuera de la manipulación humana, contenía en su esencia un orden superior; esto lo llevó a pensar en que esta Harmonía bajo la que se movían los astros no era sino una forma de acomodo musical, por lo que, los planetas, juntos, constituyen el primer tipo de escala musical registrada de manera teórica. Tuvieron que pasar miles de años para que la NASA encontrara los sonidos que emiten los planetas a través de su vibración constante. Es cierto que estas vibraciones no se encuentran en el espectro audible por el ser humano, sino que su vibración es emitida a través de ondas electromagnéticas y no mecánicas como en el caso del sonido como lo conocemos.

Para Pitágoras, la inquietud se presenta alrededor del movimiento perpetuo y continuo de todo lo que existe. Ese movimiento, él lo intuía, se ve convertido en sonido. Y si el sonido se estudió antes que las ondas electromagnéticas, es porque se escucha, porque existe la capacidad de percibir estas vibraciones. Si podemos escuchar, es porque nuestro tímpano tiene la capacidad de recibir las ondas sonoras y moverse a la misma velocidad a la que se mueven las fuentes sonoras. Una persona comprime el aire de los pulmones y lo expulsa pasándolo a través de las cuerdas bucales, las cuales se mueven rápidamente, a velocidades entre 20 y 20 mil oscilaciones por segundo, estas oscilaciones perturban las partículas que están en el aire y esta energía se comienza a propagar en ondas, como una piedra arrojada a un lago. El escucha, a través de los orificios del oído, recibe en el tímpano las vibraciones y, entonces, vibra también, a la misma velocidad que vibra la cuerda bucal. Existe entonces una doble vibración, o un sonido puesto a repetirse, una re-sonancia.

Si uno toca un piano cerca de una guitarra, se notará que, ante ciertas notas, la guitarra tiembla, aún sin tocarse, o al menos no tocarse de manera visible. Hemos aprendido a mirar la distancia ante los objetos y nosotros, la distancia entre los objetos y otros objetos, pero al cerrar los ojos y escuchar, sabemos que todo está conectado, sumergido en la misma completud que nos separa. Merleau-Ponty creía en una no-distancia entre el sujeto y el mundo, de hecho, el ser no puede dejar de ser un «ser-en-el-mundo».

Heidegger, por otro lado, apunta al ser, como un «siendo»; es decir, el sujeto en continuidad, un tiempo constante en el cual sólo se existe mientras se atraviesa la misma idea del sujeto-pasado y futuro al mismo tiempo, y una nula existencia del presente. Ante esto ¿cómo explicar la presencia del sonido, si mi voz diciendo esto, en el momento de ser percibida ya se ha extinguido para siempre?

La resonancia es el sonido puesto en continuidad. Es la exposición de una vibración a través del tiempo de manera cíclica. Es un sonido desgastado, la re-sonancia. Es la persistencia de un sonido que se ha ido y lo que ha traído consigo mientras alteró al sujeto. Es un reconocimiento. El conocimiento puesto en respuesta, en réplica. Es el eco interno de un sonido “de lo que (o quien) se identifica resonando de sí a sí, en sí y para sí, y por consiguiente fuera de sí, a la vez en el mismo y otro que sí, uno en el eco del otro, y este eco como el sonido mismo de su sentido” (Nancy, 2008, p. 26). Es la escucha a través de la resonancia, pero también esta resonancia desde fuera: se compone como un eco del exterior, como una forma de ser capaces de incorporar el exterior en la vibración interna. Por su puesto que a Nancy le interesa la metáfora de la resonancia como la acción que ejerce el interior para ser acorde con lo que ocurre fuera. Esto es más claro a nivel ideológico, pues un pensamiento que ya se conoce hace resonar el recuerdo y lo activa.

Si el sonido es una constancia de que el tiempo está pasando, la resonancia representa la oportunidad ante un desfase temporal. Cuando se siente escuchar, cuando se piensa en ello, el sonido ya terminó de atravesar al cuerpo, ya hizo vibrar y volver a vibrar otros circuitos, es probable que la fuente ya no exista, sin embargo, las repercusiones siguen existiendo. En este sentido, podemos pensar que todos los cuerpos están dispuestos a ser resonantes, es decir, a entrar en vibración, por la necesidad misma de ser a través de lo demás, del mundo. Si un objeto vibra, otro vibra en consecuencia, es una manera de hacer manifiesta la propia existencia de algo ante otro algo. El sonido, o las vibraciones, irrumpen una estabilidad determinada. David Toop (2010) abarca en Resonancia Siniestra el sonido como sobresalto, como un canal a algo desconocido. “Si los ojos son las ventanas del alma, entonces los oídos deben ser los túneles hacia otro lugar, hacia el oscuro territorio de la sinrazón; los cauces por donde discurren sentimientos internos demasiado sutiles y elusivos para el racionalismo de la visión” (Toop, 2010, p. 233). Tenemos entonces a la escucha como posibilidad de diálogo, que se gesta, precisamente, a través de algo que resuena. Un niño llorando en algún lugar hace resonar algo primitivo en cada persona y demanda atención. El ruido de un motor, que puede exceder en presión sonora al llanto del niño, es un signo sonoro que se pretende ignorar. La escucha entonces está determinada por la resonancia: uno intenta resonar a partir del diálogo con alguien importante, aun cuando este diálogo se de en el lugar más ruidoso, se buscará la forma de separar este discurso del entorno acústico que pretende enmascararlo.

A manera de conclusión, podríamos decir que si escuchamos es porque necesitamos tender puentes hacia el otro. Estos puentes se dan a través del movimiento, el cual afecta a los demás implicados en esta atmósfera llena de moléculas y hace que ciertas formas, ciertos cuerpos o ciertas fibras se alteren. La resonancia entra como esta puesta en escucha del movimiento en desfase, la perduración o eco de un movimiento que, en el momento de su repercusión, cambió la forma y la intensidad de su vibración. Un cuerpo que hace resonar a otro, cambiará su forma de vibración, ya sea decayendo en intensidad, ya sea aumentando o disminuyendo sutilmente su frecuencia, sin embargo, el movimiento que comenzó avanza irremediablemente a través de los otros, en el tiempo. La escucha de una resonancia es la consciencia del ser-en-el-mundo.

Bibliografía

Augoyard, Jean-Francois. (2005). Sonic experience. Montréal, Canadá: McGill-Queen’s University Press.

Merleau-Ponty, Maurice. (1978). Fenomenología de la Percepción. Barcelona, España: Península.

Nancy, Jean-Luc. (2008). A la escucha. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu.

Novak, David. (2015). Keywords in sound. Durham, UK: Duke Univ. Press.

Toop, David. (2010). Resonancia siniestra. Buenos Aires, Argentina: Caja Negra.

7 comentarios en “Resonar a través del otro”

  1. Pienso que se lanzan en este texto algunas ideas importantes sobre la duración (el perpetuo estar-siendo que no se puede cuantificar en segmentos discretos) y la relación del ser con su-otro (ese/eso que resuena, la guitarra respecto al piano, el piano respecto al oyente cuyos tímpanos vibran con aquél).

    Me parece, sin embargo, que hay muchos aspectos por desarrollar para que la noción de resonancia adquiera mayor profundidad conceptual. Por ejemplo, sería útil observar que la resonancia puede verse no sólo (y no tanto) como un “desgaste”, sino también (y sobre todo) como un fortalecimiento de la amplitud de una onda cuando entra en simpatía con otra. Es este fortalecimiento el que hace de la resonancia un fenómeno peligroso, capaz de destruir puentes y helicópteros (por lo hablar de otros “efectos de resonancia” que tenemos muy presentes).

    Otra idea que valdría la pena desarrollar es la relación que el concepto de resonancia tiene con el de Armonía ( lo pongo a propósito en mayúsculas, refiriéndome a la concepción pitagórica de la misma). Sería rico desarrollar el tema de la “Armonía de las esferas”, y hablar también de la teoría de los afectos. Quizás así podría vincularse el asunto de las vibraciones planetarias con la manera en la que nos relacionamos socialmente.

    En fin… el texto da mucho para hablar. Muchos temas entran en resonancia!

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    1. Creo que lo me gusta de la resonancia es, claro la amplitud que se genera, pero también en cómo va desgastando su capacidad de entrar en movimiento, como energía potencial que poco a poco se termina y que los cuerpos se van afinando en otras frecuencias. Pero es un tema grande que merece más discusión para desarrollarlo.

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  2. Retomando un poco el tema de Jorge de la resonancia como algo peligroso justo mencionaría que la resonancia en efecto permite el diálogo y que, por lo mismo, se puede volver preligrosa. Cuando una muchedumbre resuena en conjunto y una voz y una idea permea a todos, se pueden dar revoluciones pero también absolutismos y fascismos. Para ahondar en el concepto de resonancia valdría la pena analizar sus diferentes vertientes: desde el sonido como diálogo y ser en el mundo al sonido como fuerza telúrica que irrumpe en los cimientos de la posibilidad del ser en el mundo.
    Me gusta el texto, pero hay afirmaciones que habría que matizar o explicar. Por ejemplo, la última frase: la escucha de una resonancia. ¿Se puede escuchar una resonancia o es más bien la resonancia lo que nos permite escuchar? Es un concepto muy escurridizo y por lo mismo habría que tener mucho cuidado al tratar con él.

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    1. Gracias. Sé que puede parecer una frase que intenta ser poética o algo parecido, pero más bien lo pensaba como que, si existe la capacidad de escuchar, es porque el tímpano tiene la capacidad de vibrar a la misma velocidad que los cuerpos sonoros, pero en un desfase temporal importante. Gracias por el comentario

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  3. Tu texto es fascinante solo que considero que ganaría mucho más si las ideas se acomodan mejor. Por ejemplo, cuando explicás la “teoría de las esfera” se debería dar con mejor claridad su vinculación con la “grabación” que hicieron las naves de la NASA hay una ambigüedad entre la forma en que se percibe y registra el sonido, incluso, explicar un poco sobre esa banda no audible para los humanos. También existe como una contradicción porque sino son audibles porqué dices que si se pueden escuchar en el segundo párrafo.

    En ese mismo párrafo esto no queda muy claro: “oscilaciones perturban las partículas que están en el aire y esta energía se comienza a propagar en ondas, como una piedra arrojada a un lago.” ¿Qué tiene que ver la piedra con las ondas? Entiendo la idea pero debe ser preciso tu definición.

    Me salta otra pregunta cuando te referís a la palabra “armonía”, incluso sugiriendo una “música de las esferas” ¿serán estas parte o no de la música? Si es así habría que definir brevemente qué es música dentro del contexto del texto.

    Otra pregunta es: ¿se podría designar como “escala” al conjunto de los registros que hizo la NASA del electromagnetismo de los planetas? No fueron estos registros que generaban materiales sonoros muy aleatorios y dinámicos, incluso no fueron sonidos discretos. ¿Pregunto?

    Precisar porqué utilizas “Harmonía” con H y tildada de donde proviene este término y su relación con lo que explicás.

    En redacción hay cosas que entiendo, deben ser más precisas, por ejemplo: “[…] aprendido a mirar la distancia ante los objetos y nosotros” Lo que dice esta frase es que nosotros y los objetos estamos frente a nosotros, ¿no sería mejor que los objetos están en relación con nosotros y no ante nosotros?

    En este mismo párrafo la cita de Merleau-Ponty está fuera del contexto que estás explicando. A menos que la vinculés o hagás un comentario más extensivo que de mayor claridad a esta idea que aportas. Pareciera que Merleau-Ponty se vincula mejor con el párrafo siguiente y no con el anterior. De todas formas hay que explicarlo mejor.

    En el quinto párrafo las ideas deben acomodarse un poco para entenderse mejor, por ejemplo: “Es un sonido desgastado, la re-sonancia.” No se entiende tan bien como que el sujeto esté primero y después el predicado: “La resonancia” es …

    “Es un reconocimiento. El conocimiento …” cambiar palabras para darle al texto menos redundancia.

    Siguiente ejemplo: “Por su puesto que a Nancy le interesa la metáfora” mejor juntar su puesto no van separadas y entiende que estás hablando de Nancy pero porqué, “por supuesto” de qué.

    “Si el sonido es una constancia de que el tiempo está pasando” yo eliminaría “de” y de una vez podría “que el tiempo está pasando”.

    Otra parte: “La escucha entonces está determinada por la resonancia: uno intenta resonar a partir del diálogo con alguien importante” No estoy tan seguro que uno resuena siempre con “alguien importante” considero que uno resuena con todo, incluso con personas que no son importantes para uno y que no coinciden con tu pensamiento o no afirman tus certezas. Es decir, uno puede resonar con situaciones no tan placenteras de forma incómoda pero resuena.

    La conclusión necesita revisarse porque es interesante como explicas el tema de como se difunde el sonido a través de la palabra “moléculas” siendo mejor que al inicio se haya puesto esta forma de describir este fenómeno acústico en vez de la palabra “energía”. Por otro lado, las conclusiones llevan a otras conclusiones y es allí donde la conclusión no cierra todo el desarrollo que diste al tema.

    Los problemas que veo son más en la forma que en el fondo pero deben corregirse porque sino no se entiende el texto ni lo que deseas proponer. Muchas gracias por tu texto lo disfruté.

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    1. Gracias por tomarte el tiempo de mostrar varias imprecisiones. El problema que puedes tener con este texto es, quizás, que tenía un objetivo amplio y que tengo poco margen para hacer operativos diferentes términos y conceptos, de alguna manera intento delinear por dónde viene la línea de pensamiento para no tener que especificar cada uno. Pero me alegra que incluso hayas tenido la iniciativa de sugerir cuestiones estilísticas.

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