Llévese un sonido

Por Alejandra Trejo Poo

¿Qué tanto podemos escuchar si estamos en un lugar de la vida cotidiana? ¿Qué tanto podemos percibir los sonidos de nuestro hábitat o de nuestro lugar de trabajo? ¿Qué dicen los sonidos a los que no estamos acostumbrados a prestarles atención? ¿Qué historia hay detrás de ellos?

El pasado viernes 30 de septiembre, por parte del Seminario de Antropología del Sonido que se imparte en la Esuela Nacional de Antropología e Historia (en la Ciudad de México), decidimos hacer una exploración sonora en los alrededores de la ENAH. Nos dividimos en dos equipos, uno fue al Centro Comercial de Cuicuilco y el otro al mercado que está a unas cuadras de la Escuela.

El mercado se encuentra a un costado de una de las avenidas más transitadas de la Ciudad de México, en una zona que quizá muchos de los que transitan por ahí no saben que existe. Al mismo tiempo es un lugar que otros tantos recurren por tradición o necesidad, ya sea porque es su fuente de trabajo o porque es el sitio de donde sustentan los alimentos para el hogar.

Primeramente, visitamos la zona arqueológica de la pirámide de Cuicuilco y de ahí partió nuestra exploración. Iniciamos desde el espacio ecológico-arqueológico, luego transitamos hacia la zona universitaria, y de ahí caminamos por los callejones que nos encaminaban hacia el mercado. Todo esto ocurrió, aproximadamente, a las 11 de la mañana. Escuchemos a continuación el registro sonoro de dicho trayecto:

En el trayecto, primero se escucha el ambiente universitario al salir de la escuela, luego los sonidos que se encontraban en la calle, y luego los sonidos del mercado que iban incrementando conforme nos acercábamos a éste. Al llegar, lo que más se escucha es el sonido de la tortillería, incluso se percibe como éste va aumentando, ya que pasé justo enfrente de ella.

Al entrar, se escuchan sonidos que parecen ser característicos del lugar. El primero es del aplanador de carne:

y el segundo de diferentes radios que emitían voces o canciones junto con pláticas, ruidos, movimientos, pasos y demás de los marchantes y compradores:

En ambos casos se percibe constantemente el sonido de la tortillería, pues además de ser muy característico del lugar, se inserta como sonido de fondo para casi cualquier sitio. Mientras caminaba, escuché la voz de un vendedor que me dijo: “¿qué va a llevar, güerita?”, junto con el sonido del aplanador de carne que se encontraba cerca:

Caminando por el mercado, podemos también escuchar distintos sonidos que salen de radios sonando al mismo tiempo, cada una con su género de preferencia según el dueño del lugar, que a la vez interfieren con el espacio acústico de los que están cerca:

Hay a quienes les molesta cierto tipo de música, como el pollero, quien nos comentó que no le gusta la música moderna.

En un momento decidí sentarme en un sitio para escuchar los sonidos que se encontraban cerca. En ese lugar llegó un trabajador con un uniforme que decía “Bimbo” a entregarle varios paquetes de pan dulce, donas y demás al vendedor de la tienda de abarrotes que se encontraba dentro del mercado. Todo pasó justo arriba de mí, ya que yo estaba sentada en el piso que está a un costado de esta tienda. Esto fue lo que escuché en ese momento:

Posteriormente, decidí recorrer el lugar de comercio, y tuve el encuentro con dos trabajadores, quienes amablemente me ofrecieron unos minutos para hacerles una entrevista en la que me hablaron de los sonidos del mercado desde su propia perspectiva. La primera persona con la que hablé fue un pollero, él me comentó algo muy interesante respecto a los momentos de silencio que llega a haber en el mercado. A mí me pareció sorprendente porque no pensé que pudiera considerarse silencioso este lugar, ya que tiene una gran abundancia de sonidos. Escuchemos:

La segunda persona fue una vendedora de zapatos que se encuentra cerca de la entrada del mercado. Ella me habló sobre los sonidos que desde su perspectiva describen al lugar. Sus palabras me dieron una idea de no sólo lo que suena, sino también lo que está pasando a partir de lo que se escucha. Esto me hizo pensar que escuchar es también entender las situaciones en las que se produce el sonido:

También me habló de los sonidos que le gustan y que le disgustan, los cuales devienen tanto de los sonido que produce directamente y de los que están cerca de ella:

Finalmente con esta pequeña exploración en un lugar que no conocía, me di cuenta de los tesoros que pueden tener los sonidos del mercado, sabiendo lo que significa un sonido para distintas personas, o lo que escuchan otros, a lo que quizá no muchos le ponemos atención. Pero sobre todo me di cuenta de lo que implica grabar, guardar, escuchar de nuevo y recordar esos sonidos que ahora he archivado, y que son particulares no sólo de un pequeño lugar escondido en la ciudad, sino de un único día a una hora particular.

Publicado por

Sísifo Pedroza

Artista e investigador mexicano. Radicado en la Ciudad de México. Me intereso principalmente estudiar las prácticas artísticas, primordialmente musicales, que se desarrollan al margen y/o en contra de la lógica cultural capitalista. Para ello, participo en diversos proyectos artisticos y grupos de investigacion, en los que realizo distintas tareas que van de la composición musical a la elaboración de fanzines, a la asesoría de investigación, el videoarte y la danza butoh. Soy miembro del Colaborativo MX (colaborativo.net) y redacto el blog elinstantedesisifo.net

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