U K’AYIL CHÁAC, canto maya a la lluvia: En pos de la recuperación del legado musical de Daniel Ayala (1906-1975)

En historia, los conceptos de error, de contradicción y fracaso apenas tienen vigencia verdadera. Todo es marcha, y resulta maravilloso comprobar cómo una situación que parece insoluble no es, en realidad, sino nuevo y vigoroso punto de partida hacia alguna meta imprevisible.

-Edmundo O’Gorman: La invención de América.

 

La historia de la música mexicana se encuentra llena de errores, contradicciones y fracasos que han justificado siglos enteros de relegación y abandono. Así es que a pesar de que nuestra música ha significado desde sus inicios un modelo libertador ante la constante opresión calificativa de los cánones europeos, poco ha tenido que ver su estudio en el replanteamiento del curso artístico musical nacional. ¿Qué es lo que determina que un compositor deba o no ser estudiado? ¿Cuáles son las características estéticas que cierta música debe poseer para ser “digna” de estudiarse e interpretarse? ¿Cuánto tiempo debe pasar para que decidamos otorgar cierta valía a un legado musical o para simplemente denominarlo basura? Todas estas preguntas asaltan la mente de quienes incursionamos en la urgente tarea del rescate de la música mexicana; ello dada la necesidad de argumentar porqués y paraqués, ya sea ante la academia o ante investigadores de alto rango y renombre.

Daniel Ayala Pérez, violinista, compositor y director de orquesta, nace en julio de 1906 en Abalá, una pequeña localidad del estado de Yucatán. En 1927, ingresa al Conservatorio Nacional de Música en donde estudia con Carlos Chávez, Silvestre Revueltas, José Rocabruna, Manuel M. Ponce, Candelario Huízar, Julián Carrillo y José Pomar, entre otros. En 1935, brindaría el primer concierto junto con el Grupo de los Cuatro, agrupación integrada además por Salvador Contreras (1910-1982), Blas Galindo (1910-1994) y José Pablo Moncayo (1912-1958), cuya finalidad primordial era la de llevar al sonido las partituras de reciente creación de quienes lo integraban. Dan Malmström y Robert M. Stevenson señalan repetidas veces la relevancia de la labor artística y educativa del compositor yucateco, sin embargo, nada o muy poco ha sido dicho sobre él después de su muerte en 1975 y es, en efecto, uno de los menos estudiados de entre los compositores nacionalistas.

Al día de hoy, poca es la música vocal mexicana -anterior al siglo XXI y excluyendo la música virreinal- cuyos textos se ostenten en idiomas americanos distintos al español. Son conocidas acaso las cuatro canciones en náhuatl de Salvador Moreno (1916-1999): No nantzin, Ihcuac tlaneci, To ilhuicac thahtzin y To huey tlahtzin Cuauhtémoc. En cuanto a la música vocal del compositor Ayala Pérez, encontramos once obras catalogadas hasta ahora en diccionarios y enciclopedias sobre música mexicana. De entre dichas obras, cuatro fueron concebidas en idioma indígena: Uxben X’Coholte, para soprano y orquesta de cámara; U k’ayil Cháac, para soprano, orquesta de cámara e instrumentos mayas; Los yaquis y Los seris, ambas para soprano, cuerdas, alientos y percusiones indígenas.

Si consideramos la importancia que tiene el lenguaje hablado en la construcción del quehacer artístico y musical, y de ahí la trascendencia social de la música vocal, habremos de considerar también que el hecho de utilizar textos en idioma indígena conlleva un objetivo en el que el sujeto principal -la música- es transformado en algo más que un mero objeto de contemplación. Así, estaríamos hablando no sólo de un objeto artístico sino de un interlocutor creador, aquél que Daniel Ayala implementara como un movimiento cultural que bien debería llamar la atención de quienes trabajan en el estudio de la música mexicana.

Vayamos pues, más allá de las fronteras de lo dicho en el idioma de Cervantes, más allá de las perspectivas y de las funciones que ostentaba la música europea al momento en el que en México se gestaban manifestaciones artísticas y políticas en la búsqueda de una identidad nacional. Algo importante ha de haber en ello más allá del hecho de desempolvar lo que por muchos años ha estado en el olvido, o como algunos dicen… “de exhumarlo”.

Rosario Mena,
Maestría en Interpretación Musical.
“Un acercamiento a la música vocal del compositor Daniel Ayala Pérez:
rescate y análisis histórico con fines de interpretación y difusión”.
Facultad de Música, UNAM.
Cuernavaca, Mor., agosto de 2015.

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